LOCALES

Pescadores artesanales organizados reclaman permisos para legalizar su trabajo

Pedido para la Secretaría de Pesca.

Javier Toledo, en representación de los pescadores artesanales del barrio Stella Maris de Comodoro Rivadavia, resumió los planteos ante los concejales. En la reunión, los trabajadores expresaron cómo se afecta su labor por factores ligados a la naturaleza y del entorno conflictivo del sector. “Está lo de la marea roja y el cierre de plantas que viene sucediendo desde hace algún tiempo. No hemos podido entrar a trabajar en nuestras costas y se hace difícil poder laburar sin tener permisos, que son para unos pocos. Lamentablemente sentimos que nos han dejado de lado”.

Toledo reiteró la dificultad que implica a acceder a permisos de pesca e insistieron con este planteo al secretario Andrés Arbeletche. “Ya le llegó nuestro reclamo y esperamos que se pueda acercar a Comodoro para organizarnos y avanzar con permisos para la pesca artesanal”.

“Nuestras quejas –expresó- son hacia gestiones anteriores que nunca nos quisieron escuchar, no nos atendieron y siempre fue difícil llegar al municipio, dejar una nota y que te escuchen. Necesitábamos explicar lo que nos estaba pasando porque se hace muy difícil poder trabajar. Nunca vinimos a pedir nada gratis porque armamos una cooperativa de trabajo; nos hicimos monotributistas; pagamos un canon; Bromatología y Rentas pero los permisos para trabajar nunca estuvieron. Somos legales, estamos organizados pero no podemos avanzar en nada. Tenemos siete cooperativas exclusivamente dedicadas a la pesca artesanal; armamos una federación y fuimos parte de Comodoro Conocimiento”, indicó Toledo quien explicó que debido a diferencias, las cooperativas dejaron de ser parte de los proyectos del organismo.

“Tenemos libros y contador al día y nos molestó que la funcionaria Betania Viegas tuviera en cuenta a Lucas Salas que es de Caleta Córdova y tiene su cooperativa suspendida. Turismo y Comodoro Conocimiento nos dejaron de lado cuando ya habíamos viajado dos veces presentando nuestro proyecto de escabeche de pulpo, sombrerito, almeja y mejillón”.

La Federación de Pescadores y Recolectores Artesanales del Atlántico Sur está conformada por alrededor de 70 familias aunque son más de 150 que están ligadas a la actividad como fuente de ingreso. “Hay mucha gente que vive de la pesca artesanal; no es reconocida y realmente la está pasando mal. Se hace difícil para todos, el que está en blanco y en especial para el que está en negro. Si nosotros ponemos las redes y sale poco pescado ¿qué podemos hacer?. No hay gente que nos apoye, venimos luchando contra viento y marea y pedimos que se tome cartas en el asunto y comiencen a velar por el pueblo”.

Javier Toledo explicó que la falta de permisos genera dificultades en la relación con las autoridades.

“Pescando en la punta de Rada Tilly, en la bajada número uno y sacamos 600 kilos de pez gallo pero llegó Prefectura y quiso decomisar porque no teníamos frío y nos encontrábamos en el medio del mar con las redes. No tenemos camionetas cuatro por cuatro o con cámaras de frío móviles. Lamentablemente no le permitimos que nos incauten; llamamos abogados y compañeros impidiendo que nos saquen nada”.

De cara a Semana Santa y al aumento en el consumo de pescado durante estas fechas, el referente de los pescadores artesanales instó a que se comuniquen con los trabajadores a través de las redes sociales. “En Facebook salen nuestras cooperativas, se muestra quiénes somos; cómo trabajamos y ofrecemos productos como pulpos, almejas, mejillón y sombreritos; pejerrey, cornalitos, pez gallo, róbalo y demás variedades. Por suerte estamos unidos y queremos crecer como se debe. La pesca artesanal está unida”.

Volver arriba