
Los Tolosa: “Te vamos a abrir la panza delante de tus hijos”
La “Banda del Gordo Mandinga” quedó presa 6 meses.
“Te vamos a abrir la panza delante de tus hijos”. Así decía el mensaje que según el Ministerio Público Fiscal, Elena Amigoren le envió al empresario ganadero Nicolás Caucigh. La mujer fue imputada como jefa de una asociación ilícita que completaron su esposo Juan José "Chique" Tolosa y sus hijos Luciano “Gordo Mandinga” y Juan José, el “Kini”. La banda hizo del abigeato, las amenazas y las usurpaciones una industria delictiva en Paso de Indios.
En una audiencia de casi tres horas esta mañana en Tribunales de Trelew, el juez Marcos Nápoli dictó la prisión preventiva durante 6 meses para la familia.
Durante ese lapso serán investigados por robo de ganado, la venta clandestina de su carne y amenazas a los vecinos por más de diez años. La fiscal Mariana Millapi y el funcionario Rubén Kholer imputaron además usurpación, tenencia ilegal de armas, amenazas y encubrimiento. La defensora fue Gladys Olavarría.
Las penas para ellos podrían ir de los 4 a los 25 años de prisión efectiva.
Según la hipótesis fiscal, la banda funcionó entre julio de 2021 y hasta el 7 de abril de 2025. La jefa era Amigoren: daba las órdenes y autorizaba el reparto de la plata ilegal.
El grupo ejecutó tareas de inteligencia, sustracción de bienes, seguimiento, amedrentamiento y ataques físicos contra trabajadores rurales, dueños de establecimientos ganaderos e incluso contra la Policía.
Tres de las principales víctimas del robo de ovejas fueron los empresarios Humberto Gatti, Nicolás Caucigh y Emilio Paternoster.
La inteligencia previa era de Amigoren, con un largavistas. Con experiencia y conocimiento de los campos, la ayudaba su esposo “Chique”. Mientras vigilaban a puesteros y dueños de campos colocaban trampas en las estancias, como tablas con clavos, y clausuraban tranqueras.
Para evitar ser descubiertos y conociendo cómo trabajan la Justicia y la Policía, con los años mutaron su manera de operar: de sustraer grandes cantidades de animales pasaron a trabajar “sólo a demanda”.
Juan José hijo y Luciano entraban a los campos clandestinamente para sacar los ovinos de las estancias, algunas abandonadas. Los llevaban a la estancia familiar Los Dos Hermanos; en otras ocasiones construían potreros provisorios en campos ajenos para ocultar los animales, y ofrecían en el mercado ilegal la mercadería para sacársela rápido de encima y repartir las ganancias.
Llevaban la carne a los compradores en sus vehículos y en ocasiones eran auxiliados en la ruta por amigos o parientes para no ser detectados por personal policial.
La familia amenazaba a propietarios o arrendatarios para que abandonarn sus campos y así usarlos para esconder ganado, trabajar tranquilos y quedarse con la posesión ilegal. Los trabajadores de las estancias eran amenazados y golpeados para que no denunciaran. Y hacían inteligencia contra Policía para conocer los movimientos y estar alertados respecto de medidas judiciales.
Para evitar ser descubiertos y conociendo cómo trabajan la Justicia y la Policía, con los años mutaron su manera de operar: de sustraer grandes cantidades de animales pasaron a trabajar “sólo a demanda”.
Juan José hijo y Luciano entraban a los campos clandestinamente para sacar los ovinos de las estancias, algunas abandonadas. Los llevaban a la estancia familiar Los Dos Hermanos; en otras ocasiones construían potreros provisorios en campos ajenos para ocultar los animales, y ofrecían en el mercado ilegal la mercadería para sacársela rápido de encima y repartir las ganancias.
Llevaban la carne a los compradores en sus vehículos y en ocasiones eran auxiliados en la ruta por amigos o parientes para no ser detectados por personal policial.
La familia amenazaba a propietarios o arrendatarios para que abandonarn sus campos y así usarlos para esconder ganado, trabajar tranquilos y quedarse con la posesión ilegal. Los trabajadores de las estancias eran amenazados y golpeados para que no denunciaran. Y hacían inteligencia contra Policía para conocer los movimientos y estar alertados respecto de medidas judiciales.
Robla preguntó qué hacían allí. Luciano, alterado ycon un cuchillo de 50 centímetros en la mano, le contestó de modo sorpresivo: "Te voy a llenar a balazos, no pises acá ni en Piedra Negra. Cuidate en Paso de Indios porque te voy a parar, yo a vos te tengo pica porque denunciaste a mis viejos”. Robla y Velázquez se fueron. Desde entonces, los Tolosa lo ocuparon y le impidieron a Robla explotar el campo que alquilaba.
En el allanamiento en ese lugar del 7 de octubre se halló yerba, azúcar, paquetes de cigarrillos y estufas, todo de uso reciente. Los Tolosa habían usado ese campo usurpado para construir dos corrales provisorios para ocultar animales. Había rastros ovinos recientes y de los tirantes del techo colgaban ganchos de hierro.