Jimena Coronado. El ángel que salvó a Joaquín Sabina y hoy le da fuerzas para volver a los escenarios
Es su musa, su amor, su refugio. Para Joaquín Sabina (75), la vida durante las últimas dos décadas no habría sido la misma sin Jimena Coronado (55), su compañera incondicional. En los momentos...
Es su musa, su amor, su refugio. Para Joaquín Sabina (75), la vida durante las últimas dos décadas no habría sido la misma sin Jimena Coronado (55), su compañera incondicional. En los momentos más duros que atravesó el cantante español ella no se despegó de su lado, como cuando sufrió un ACV en 2001, atravesó cuadros depresivos y una trombosis y, en 2020, apenas un mes antes del comienzo de la pandemia de Covid, estuvo internado en terapia intensiva por un hematoma intercraneal resultado de su aparatosa caída durante un concierto. Y no sólo eso: Jimena puso tanto orden en la vida del músico –que había coqueteado siempre con los excesos– que también salvó su carrera. Es gracias a ella que Joaquín puede seguir haciendo giras. “Ha estado conmigo en las buenas y en las malas. De gira, si no viene ella no voy”, admitió él.
Y ahora –cuando el autor de “Quién me ha robado el mes de abril” vuelve a anunciar una gira para 2025, Hola y Adiós, que promete ser su despedida de los escenarios (y que lo traerá a Buenos Aires) –, la atención vuelve a estar sobre la peruana que hace más de veinte años conquistó el corazón de ese hombre mujeriego por naturaleza, para agradecerle el milagro de que después de tantas caídas él aún tenga fuerzas para cantarle a su público.
LA ROSA DE LIMASe conocieron en diciembre de 1994, cuando él visitó Lima para dar unos conciertos y ella, que era fotógrafa, lo retrató para el diario El Comercio, de Perú. El flechazo de amor fue innegable y, sin embargo, no se atrevieron a estar juntos porque cada uno tenía su pareja, así que durante cuatro años sólo pudieron encontrarse esporádicamente.
“Jimena tiene un máster en desengaños. Jimena es una mina antipersonal. Se acuerda de quererme cada dos años. Mientras yo me las apaño para olvidar”, escribió Sabina mucho más tarde, recordando los inicios del romance, como parte de la letra de “Rosa de Lima”, un tema que le dedicó a ella.
En 1999, recibió una carta de La Jime, como él la llama, que escuetamente decía “Ya no tengo novio”. Como él también estaba solo, se encontraron en México y no volvieron a separarse. Veinte años después, el 29 de junio de 2020, salieron juntos del piso madrileño donde habían estado encerrados en la cuarentena y se casaron por Civil. Fue una ceremonia íntima y romántica, y también un acto de justicia de Sabina con su gran amor: “En todas mis idas y venidas a los hospitales, incluida la última, siempre he pensado que si me pasa algo, quiero que tenga papeles que le den todo tipo de derechos”, dijo él. Jimena, entonces, será su heredera junto con Carmela y Rocío, las hijas que Joaquín Sabina tuvo con Isabel Oliart, su primera mujer. La Jime lo salvó y él está eternamente agradecido por tanto amor.